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Había jóvenes en la construcción que ganaban más que un catedrático

Joaquín Aranda es uno de los principales vigías de la economía y las finanzas desde su cátedra de Economía Aplicada de la Universidad de Murcia, así como desde su atalaya como jefe de Estudios y Control Global del Riego de Cajamurcia, entidad que pilota el Banco Mare Nostrum. No se limita a ofrecer un diagnóstico de la mala situación económica que golpea a diario -un inventario del naufragio- sino que expone un muestrario de recetas que tiene mucho que ver con el esfuerzo personal, el talento y también con el sentido común.
-¿Llegados a este punto, qué hay que cambiar en el modelo económico regional?
-Más que cambiar de modelo, hay que cambiar de mentalidad. Yo no hablaría de modelo sino de la existencia de una serie de actividades predominantes en un momento dado del tiempo. Es difícil hablar de qué hay que cambiar, porque en economía está casi todo inventado y no es ya, como digo, una cuestión de modelo sino de cuestiones culturales, de mentalidades, de estrategias de largo plazo, de búsqueda de nuevas oportunidades de negocio, de desarrollar más nuestra habilidades tradicionales o, como he dicho en alguna ocasión, de hacer cada vez mejor lo que ya sabemos hacer.
-Con la perspectiva de los últimos años, ¿qué diagnóstico hace del sector de la construcción?
-Se produjo un fuerte efecto de mimetismo que llevó a muchas empresas a descapitalizarse en la búsqueda de beneficios rápidos. Fue un modelo que creó su propia estructura y que a la postre las cifras que mostraba eran engañosas en cuanto a su mantenimiento en el tiempo. Gran parte de nuestros males económicos tiene su origen en el atracón inmobiliario, en el beneficio inmediato, y en la creación a su alrededor de un gran número de empresas y actividades directa o indirectamente relacionadas que poco a poco han ido cayendo a consecuencia del parón de la construcción.
-¿Cómo va la digestión del atracón del ladrillo?
-Las entidades de crédito están disminuyendo lentamente su stock de viviendas adjudicadas. En Cajamurcia, que siempre ha tenido una política más realista en este sector, se ha producido un balance muy positivo en el último año en cuanto a la reducción del riesgo inmobiliario, en buena parte porque se ha producido un número significativo de subrogaciones de viviendas en poder de nuestros clientes promotores. Por otra parte hay una ligera mejora, en general, en cuanto al número de viviendas vendidas y también percibimos síntomas de que está aumentando de forma moderada la entrada de capital alemán y escandinavo en el mercado de segunda vivienda , relevando en cierto modo a los compradores ingleses que fueron nuestros principales compradores desde el exterior.
-Fueron unos años locos, un espejismo... Ahora todos dicen que veían venir este derrumbe.
-Muchos no quisieron hacer caso. Recuerdo que la frase más común que comentábamos tomando el café por las mañanas era dónde se encontraban esos millares de personas que debían comprar las viviendas que se planeaban construir. Al final nos encontramos con un exceso de capacidad instalada. ¿Qué sucedió? Hace quince años, la casa de la playa costaba la mitad que la vivienda de la ciudad, y mucha gente, los que podían, compraban por esa diferencia de precio. El boom inmobiliario yo diría que se inició precisamente en ese tipo de viviendas que tuvo un fuerte impulso por la entrada de compradores extranjeros, principalmente británicos. La fuerte demanda hizo que se dispararan los precios hasta el punto de que la vivienda de la playa ha llegado a costar lo mismo que la de la ciudad, que también registró un fuerte recorrido al alza en sus precios. Lógicamente, al caerse los mercados extranjeros se hundió el mercado de segunda vivienda. En la actualidad muy poca gente se compra una casa en la playa, a menos que encuentre un chollo y es un mercado, por lo que se refiere al comprador nacional, casi paralizado.
-¿Qué posibilidades ve a medio plazo?¿Qué se puede salvar?
-En contra de lo que comúnmente se dice, los resorts son capaces de generar bastante actividad económica. Habría que haberlos dimensionado en su momento para evaluar de verdad cuál era nuestra capacidad como región para este tipo de oferta y no que proliferaran, la mayor parte de ellos sobre el papel, de forma indiscriminada. Son un activo que pueden proporcionar un juego muy importante en la economía y han aportado un cambio de imagen a la Región que aunque en parte ahora es negativo, se puede y se debe revitalizar y promocionar. No se trata de construir más complejos de este tipo, sino de rentabilizar los que hay. Atraen gente de un poder adquisitivo medio y alto que dinamizan la economía. Bajo mi punto de vista, el modelo del resort vacacional y turístico tiene todas las papeletas para desarrollarse en la Región de Murcia. Uno de los estudios que realicé hace ya más de diez años demostró que los campings estaban llenos durante el invierno. Atraían a muchos extranjeros en busca del sol y buen clima. Ahora, ese camping, de algún modo, es un campo de golf, hablando en términos generales. Quiero decir que el gran atractivo de la Región es su clima de otoño e invierno y ese potencial irá en aumento cuando la demanda se ajuste y se elimine la incertidumbre que existe sobre la inseguridad jurídica, como ha ocurrido en algunos casos. Cuando todo eso se corrija, ese mercado seguirá funcionando.
-¿Por dónde puede levantar cabeza la economía regional?
-Tenemos un buen posicionamiento exterior y el tirón de Alemania nos va a favorecer . Hay que diferenciar entre los productos de gama media que exigen una productividad mayor, y los productos de valor añadido, en los que somos más débiles. Nuestro sector de cabecera sigue siendo el agroalimentario. Es el que más posibilidades tiene, pero debe estar innovando siempre y mejorando la productividad. El problema es que esto requiere también que el crédito fluya como debiera. Los sectores agroalimentario y turístico deben ser capaces de tener más valor añadido. Por otro lado, no podemos esperar grandes cosas, por el momento de la industria puesto que nuestro peso industrial es moderado.
-La subida del paro no da tregua.
-El problema es que tenemos un paro con muy escasa formación porque se han generado puesto de trabajo de baja cualificación y por lo tanto poco reciclables. Y a eso se une que los diplomados y licenciados universitarios apenas tienen salida hoy día. Estamos generando una cantidad importante de titulados, puede que mil al año, con escasas posibilidades de encontrar el empleo que quieren y para el que se han preparado. Hay que reorientarlos hacia el mundo empresarial. Se lo digo a mis alumnos. Lamentablemente, hasta ahora ha predominado el modelo de colocarse en una empresa con un salario seguro, o hacerse funcionario. Trabajar de 8 a 3 y tener las tardes libres. Eso es lo que más me preocupaba. Cuando alguien te dice que quiere tener las tardes libres para hacer deporte o irse de compras, y que esa es su aspiración laboral, me parece inquietante. No es el perfil que se requiere para sacar nuestro país adelante. Cuando uno es joven tiene que partirse la cara por mejorar y progresar; lo otro vendrá después.
-¿Qué tiene que cambiar?
-Hasta hace no mucho, cuando se realizaba una selección de personal o una entrevista de trabajo la mayoría de aspirantes preguntaba por el horario el sueldo y las vacaciones. Eso es ha terminado. Por el contrario, ahora sólo quieren meterse en una empresa para aprender. ¿Cuándo empiezo, te dicen? No les importa tanto el salario o las vacaciones. En esa etapa expansiva que hemos atravesado se ha perdido en España un conjunto de valores que son los que siguen funcionando en los países anglosajones, como el esfuerzo, el reconocimiento del talento, la responsabilidad y la motivación por las cosas bien hechas. Aquí hay generaciones que se lo han encontrado todo hecho. También había jóvenes que dejaban los estudios y se iban a trabajar a la construcción por más de 3.000 euros al mes. ¡Ganaban más que un catedrático!
-Cuando alude al esfuerzo, ¿qué tenemos que aprender de otros países de nuestro entorno?
-No es el Estado el que tiene que dar solución a tus problemas, sino tú mismo. Cada uno debe intentar sacar los pies del plato. Ahora dices que trabajas por tu país o que eres un patriota porque hay que arrimar el hombro y está, o casi habría que decir que estaba, mal visto. Sólo somos patriotas cuando juega la Selección Española. Debemos estar en la cultura del esfuerzo. No es tanto el modelo como el impulso a la vocación empresarial, a que los estudiantes entren en la cultura del esfuerzo. Se está notando el cambio. Le hablo de personas que están en cuarto de carrera y que te dicen que aunque solo sea por aprender sería un chollo entrar a Cajamurcia a trabajar, por ejemplo. Entienden que para incorporarse al mercado de trabajo deben tener una experiencia, y que recién terminados tampoco están para tirar cohetes. Pero es que eso hace unos años no te lo decían. ¿Yo una beca? No. Quiero mil euros. ¿Cómo te voy a dar mil euro el primer día? ¿Tendré que saber si vales?
-¿Que inventen otros...?
-La investigación y desarrollo hay que potenciarlos como sea. Detrás de esa investigación debe haber una empresa dispuesta a ponerla en marcha. Tenemos unos centros tecnológicos y de innovación, pero ese modelo no ha terminado de cuajar. Hay invenciones, patentes o innovaciones que salen de los departamentos universitarios y que pueden ponerse en marcha con aportación de capital privado y convertirse en núcleo de nuevas empresas. Eso también se está haciendo. Pero faltaría esa ligadura del investigador con mentalidad aplicada pero también con mentalidad empresarial. También hay que empujar a tope los ciclos profesionales de grado medio y superior. El ciclo superior es prácticamente ahora lo que antes de Bolonia era una diplomatura universitaria. Pueden ser un factor de competitividad muy importante porque los alumnos salen con una formación muy específica para montar su propia empresa. Siempre he pensado que hay que potenciarlo. Es esencial. A eso me refiero también con el cambio de mentalidad; la motivación para crear tu propia empresa. Tienes que ser tú quien salga adelante y no puedes estar esperando a que alguien te diga cómo lo tienes o lo puedes decir. O lo que es peor, exigir que te lo hagan con la consabida y para mi deprimente frase de 'tengo derecho a …' Creo que debemos regirnos por la idea de que lo que lo que no seas capaz de hacer tú por ti mismo, no debes esperar a que otro lo haga por ti.
-¿Qué solución ve para el grave lastre financiero de las administraciones públicas?
-Todas las administraciones tienen que hacer un ejercicio de responsabilidad en el gasto. Deben evitar el solapamiento de competencias; o no asumir más de las que les corresponden. Deben reordenarse y redimensionarse para ver qué servicios se pueden dar realmente con los ingresos que se pueden tener. El miedo que me da es que se pretenda reducir el déficit por la vía del ingreso. Si una Administración tiene una situación complicada, lo que no puede hacer es tratar de sacar más dinero de los ciudadanos y las empresas.
-Ahora necesitamos la aprobación alemana para mover un euro.
-Alemania ha venido a examinarnos, a tutelarnos... cosa que no deja de ser cuando menos singular, y de la que nadie se ha escandalizado, cuando si eso hubiera ocurrido en Francia o Inglaterra se puede imaginar la que se habría organizado. Sin embargo aquí hasta lo aceptamos como una cosa buena, de lo que yo saco mis propias conclusiones que, supongo, que coinciden con las de muchos otros. La crítica que se le hace a España desde fuera es que no tiene margen suficiente para pagar sus créditos. No es que el país no sea solvente. Eso no lo ha puesto en duda nadie. A España se le pone en entredicho su capacidad de pago porque gasta mucho y tiene déficit. Cuando hablo del Gobierno me refiero también a la totalidad del país, porque España debe 3 billones de euros. Y quien los debe somos los españoles, no solo el Estado. Con la poca actividad económica actual, ¿cuál es la capacidad de pago que se puede tener? ¿Nos pueden seguir prestando y renovando la deuda cuando está en duda esa capacidad?
-¿Qué opina de las medidas de recorte que ha adoptado el Gobierno regional?
-Creo que estamos en una situación que obliga a tomar medidas de recortes importantes al Gobierno regional. No las conozco en profundidad pero considero que se debe hacer un ejercicio amplio de recorte del gasto y no solo en cuestiones de gastos de personal sino en muchos otros tipos de gastos. Pero no puede dejar de reconocer que si ahora la situación financiera es la que es todos tenemos que hacer un esfuerzo y las mejoras conseguidas en épocas de bonanza pueden retocarse en épocas de vacas flacas. Eso lo están haciendo muchas empresas e incluso en no pocos casos si toda la plantilla hubiera estado dispuesta a recortarse el sueldo en una forma moderada, podrían haberse evitado despidos. Eso ha ocurrido de forma generalizada en Alemania y por ello sus cifras de paro apenas se han movido, pero aquí no ha ocurrido por muchas razones. Pero no quisiera polemizar sobre un tema que, repito, no conozco con suficiente detalle.
-¿Por qué cree que se ha llegado a esta situación de gravedad financiera? ¿Podrá salir pronto de ella?
-Durante muchos años la Comunidad Autónoma ha tenido una fuente importante de ingresos por la vía de los impuestos ligados a la actividad económica. Cuando ésta cae la siguiente derivada es una contracción de los ingresos, tanto los provenientes de los tributos gestionados como de los que proceden de la Administración central. Sin embargo tengo que reconocer que en cuanto a la deuda acumulada, medida sobre el PIB, o dicho de otro modo, sobre la riqueza total de la región, no estamos en cifras especialmente elevadas. Incluso estamos por debajo de muchas otras regiones más endeudadas que nosotros. La cuestión es que la autorización de endeudamiento que se precisa no ha sido autorizada porque se nos ha aplicado un objetivo de reducción del déficit una vez que los Presupuestos estaban aprobados con otras cifras. Pero en todo caso creo que será un tema que se solucionará aunque, insisto, hay que profundizar en el recorte de gastos y, a la vez, conseguir resolver que el pago a proveedores recorte su plazo lo más posible.
-¿Cuánto más pobres somos?
-Debemos reajustar nuestra calidad de vida. A efectos de PIB nacional por habitante se puede tener una idea. Si se comparan los dos primeros trimestres de 2008 a la situación última hemos disminuido cinco puntos en riqueza. Como somos más habitantes... tenemos aún menos riqueza por persona. Puede que unos siete puntos. Lo que ha aumentado es la dispersión de esa renta. Hay quienes ganan más o menos lo mismo, y otros que han visto reducidos sus ingresos más de un 5%, como los funcionarios. Pero hay mucha gente que no gana nada y la diferenciación ha aumentado muchísimo. Sí que es verdad que la parte más débil de la sociedad ha caído mucho en cuanto a su nivel de ingresos, pero el otro día me comentaron que muchos despachos de arquitectos han cerrado porque no tienen negocio. En mayor o menor medida el golpe es para todos, aunque sí que cabe pensar en que se ha producido un empeoramiento en la curva de distribución de la renta. En todo caso no creo que los ricos ahora sean más ricos y los pobres más pobres, por decirlo coloquialmente, porque estoy convencido de que, salvo contadas excepciones, ahora somos todos más pobres.
-¿Más ahorro o más consumo?
-Cuanto más ahorro generemos, mejor. Si tú ahorras más y ese dinero lo dejas en tu banco, lo puede prestar. Si no ahorras, tu banco tiene que salir al mercado para poder prestar dinero. Y el mercado, hoy, no está por la labor, a grandes rasgos. Ahorrar no es cortar el circuito, sino mejorar una situación porque cuanto más ahorro interno generemos menos necesidad hay de acudir al exterior para financiarse e inyectarlo en la economía real. Nos da más autosuficiencia. ¿Qué interesa ahora, consumir más o que nuestras empresas se saneen y empiecen a cambiar su estructura productiva para hacerse mejores y más competitivas? Yo lo tengo claro, hay que apostar por mejorar porque lo importante es el medio y largo plazo si realmente queremos salir de la crisis y lograr crecer en forma significativa.

Fecha: 
02/2011