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No logro vender el piso, ahora hay que regalarlos

Hace unos cinco meses Víctor Mato puso a la venta un apartamento que había comprado en Santiago. «Fue una inversión que hice cuando tenía un trabajo estable, pero las circunstancias cambiaron. Ahora estoy en el paro y tengo dos hipotecas», explica este vecino de Silleda. En este momento, le urge quitarse uno de esos dos pesos de encima. Son los extremos de una soga que lo ahoga. Pero aunque pide lo justo para no perder dinero, 165.000 euros negociables para un inmueble totalmente reformado que cuenta con 33,5 metros cuadrados útiles y otros 38 de terraza, el mercado manda y, como dice, no logra «vender el piso, ahora hay que regalarlo».

Además, explica que Hacienda le reclama ahora cuatro mil y pico euros. «Es la diferencia entre el 7% de los 120.000 euros que pedí en su día de hipoteca y el mismo porcentaje de los 155.000 en los que está tasada la vivienda y que son los que realmente aboné», dice.

La urgencia que tienen los dueños de los inmuebles para vender sus propiedades es una de las principales variables que hacen que el tiempo medio de comercialización se acorte o se dilate. «Todo vai en función da falta de cartos que teña cada un. Tamén hai moitos que, cansados de esperar, optaron por alugar. Pero tampouco é que baixaran os prezos moito», explican fuentes de una inmobiliaria de Lugo.

Otra agencia de Carballo, en la Costa da Morte, corrobora que en general los precios de la vivienda de segunda mano no han bajado, pero tampoco han subido. «O que ocorre é que os que están interesados en serio poden obter un prezo mellor. Pero tampouco vimos casos que tivesen urxencia, o que houbo foron bastantes embargos», comenta.

Circunstancias

La pérdida del empleo, el cambio de domicilio por traslado en el trabajo o las separaciones son algunas de las circunstancias que empujan a muchos propietarios a poner en el mercado unos inmuebles a los que obtendrán una escasa o nula ganancia debido a la premura que tienen por poner fin a la operación.

En zonas como la costa de Lugo, donde hubo un fuerte bum inmobiliario, hay muchos veraneantes de otras partes de España que ahora quieren deshacerse de la segunda vivienda que tienen en la zona. Es el caso de Daniel, que es de Guadalajara. «Compramos en Burela por un conocido, pero no venimos mucho. Y para qué quieres ahora el piso», cuenta.

Otro de los factores que juega en contra de los propietarios es el amplio stock de viviendas, la mayor parte de nueva construcción, que tienen los bancos y cajas en cartera. Fuentes de Novacaixagalicia explicaron que tienen unos 1.200 inmuebles repartidos por toda España.

Un estudio elaborado por el portal Facilismo.com muestra cómo el tiempo medio que tarda un piso en cambiar de propiedad en Galicia ha alcanzado ya los once meses. Fuentes del sector consultadas coinciden en que ahora se tarda más en finalizar las operaciones, pero tampoco hablan de medias exactas.

El presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad de la provincia de A Coruña, Herminio Carballido, apunta que antes podía tardarse una media de entre tres meses y un año, pero ahora no hay plazo porque, al menos en el mercado coruñés, no hay gangas.

Por su parte, el agente de la propiedad vigués Fernando Araújo, de Alonso & Araújo, dice que «antes cerrabas operaciones en tres o cuatro meses, un plazo de meses que ahora pueden multiplicarse».

Lo que es cierto es que, a finales del pasado año, algunos de los que llevaban tiempo aguardando para colocar su piso lograron por fin ver el final del túnel. El 2010 terminó con una ligera agilización del mercado inmobiliario que, para algunas fuentes del sector, no fue más que un pequeño y efímero balón de oxígeno. Los movimientos se debieron, primero, al temor a la subida del IVA y, luego, a la eliminación de las desgravaciones fiscales por compra de vivienda en las rentas altas. Desde el 1 de enero de este año, solo las rentas que no superen los 24.000 euros de base imponible tienen deducción. Hasta los 17.000 es del 100% y al resto se les aplica un coeficiente reductor.

En este sentido, este agente explica que a final del año pasado lo que aumentó fue «la demanda de los pisos más caros porque las rentas altas aceleraron la compra de inmuebles en áreas como el centro de Vigo. Pero eso es algo que no ha ocurrido en áreas periféricas, donde los inmuebles son más baratos». Y es que, añade, en el nicho de pisos que tienen precios de entre los 120.000 y los 200.000 euros la oferta es muy amplia, mientras que los compradores son muchos menos. «Luego, los bancos tampoco colaboran y, al final, muchos acaban animándose a alquilar», añade.

Otros agentes inmobiliarios son más apocalípticos. «Hace unos dos meses y pico saqué al mercado un piso que tenían mis padres, pero cada vez hay que poner todo más barato o hasta regalarlo» explica Pilar, trabajadora de una agencia de Ourense.

Fecha: 
01/2011